sábado , 15 diciembre 2018
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«Recuperen el seny, recuperemos el sentido» por Fran Diaz Muñoz

Recuperem el seny, recuperemos el sentido. Bajo ese lema, casi un millón de personas recorrieron ayer las principales calles de Barcelona en la que es la mayor manifestación que se recuerda del unionismo en un momento de extraordinaria tensión política, económica y social cuyos efectos aún son a día de hoy impredecibles.

La muestra de fuerza de esa Cataluña que lleva años adormecida tenía lugar justo una semana después de producirse uno de los acontecimientos más dolorosos de los casi cuarenta años de democracia constitucional que tiene nuestro país. El ilegal referendúm de autodeterminación ha puesto a Cataluña y a su vez al conjunto de las instituciones del estado al borde del precipicio. Creo sinceramente que las consecuencias del mismo no podían haber sido mejores para los independentistas y, por ende, peores para el estado y eso es algo que se tendría que hacer mirar muy seriamente el gobierno de Rajoy por muy sobrepasado que esté por la deriva de los acontecimientos. Existían dos opciones: o dejar votar a la gente en una farsa carente de toda garantía democrática para una vez finalizada la pseudo jornada electoral dejar en evidencia al soberanismo ante toda Europa o impedir, tal y como establecía el TSJ de Cataluña, que se votase desplegando desde el viernes 29 a policías en todos los centros de votación antes de que estos fuesen ocupados. El desastroso dispositivo establecido por Interior, algo que incluso reconocen ya algunos cargos del PP, unido a la deslealtad de buena parte de los Mossos da Escuadra, permitió que se diese una terrible paradoja que ha calado fuera de nuestro país: la votación ilegal se produjo, quedando en segundo plano los numerosos pucherazos electorales producidos, a la vez que las cargas policiales han alimentado la mitología indepentista que pinta a España como un estado represor que ha ocupado casi por la fuerza el territorio. Ahora no toca pedir responsabilidades políticas al Gobierno dada la gravedad de la situación, ya se hará cuando corresponda, pero el ejecutivo debería de hacerse mirar la gestión del 1 de octubre. Baste un dato: las portadas de los más prestigiosos medios internacionales dejan la imagen de nuestro país por los suelos.

Y mientras tanto el bloqueo político sigue. Ante la nula comunicación entre Moncloa y el Palau de la Generalitat solo queda esperar a que Puigdemont active, veremos si mañana, el definitivo desprósito de toda esta historia que irremediablemente obligará a un Rajoy carente de toda iniciativa a aplicar medidas extraordinarias que, de llevarse a cabo lo dispuesto en el 155 de la CE, supondrán muy probablemente la destitutición del Govern, el nombramiento de una especie de Gestora que gobierne la Generalitat y la disolución del Parlament para la convocatoria de elecciones que sin duda se celebrarán en un ambiente de crispación que beneficiará al independentismo, concretamente a una ERC que espera agazapada la inmolación de Puigdemont y de la antigua Convergencia para hacerse con el poder. Por no hablar de los muy serios problemas judiciales a los que se enfrentan ya los líderes del “Process”, expuestos a duras penas de inhabilitación e incluso prisión.

Y mientras tanto lo más preocupante es la enorme fractura social que nos ha llevado a ver durante esta última semana imágenes que muestran hasta que punto existe un profundo desgarro provocado por un puñado de políticos irresponsables. Intolerable el acoso a la Guardia Civil y a la Policía Nacional e incluso a sus familiares que ha provocado una reacción por parte de la inmensa mayoría de la sociedad española de merecido apoyo a nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. A ello hay que unir las sedes de partidos políticos atacadas, alcaldes y concejales amenazados, periodistas amedrentados mientras informaban de la situación…

Se antoja díficil encarar la semana con esperanzas de que esta locura se detenga. Solo el terremoto económico ante el cambio de sede social de multinacionales de Cataluña hacia la Comunidad Valenciana o Madrid de los últimos días parece que ha alentado a que algunos de los pirómanos pidan, con temor, una tregua a sabiendas de que el “monstruo” que ellos mismos han creado se los puede llevar también a ellos por delante. Ojála el seny, el sentido, impere de una vez por todas.
Feliz semana

Francisco Díaz Muñoz

🔊 Escucha la opinión de Francisco Diaz Muñoz, en la firma invitada del día a partir del minuto 55 de LA MAÑANA EN PEÑARANDA ▶️



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